
Siempre tuve la impresión de que la vida era muy distinta a mis sueños, esos con los que distraemos a la ausencia , a ese vacío compañero, a ese hueco de vida.
Me quedó confeccionar collages de tiempos de nadie e ilusiones de tod@s. Traté de desmitificar la maduración, pero un niño tuvo que llorar por ello.
Y las flores treparon a los postes de luz, se sentían seguras sólo al salir bajo esa iluminación artificial, esperaban que las saliera a recoger en mi camino silenciosa hacía casa, yo siempre salía a buscar una.
Pero los días anteriores no son muy distintos a los de hoy, por ello podemos creer en un mañana o renunciar a él.
Este momento... es un pequeño comienzo.
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