miércoles, 5 de septiembre de 2007

Breve reseña del cotidiano de un padre para su Hija III


LUNAS PARA TI

A Matilda


Son tuyas todas mis lunas;
las escondidas tras nubes,
las flacas solitarias,
las que no caben en el cielo
o las que el día no puede acallar.
Son tuyas,
así que combínalas con tus ojos brillosos,
con tu piel tan viva,
con tus labios de lenguaje extraño
y con tu cabello tan esperado.
Tal vez esto resulte
y no haya distancias entre
-un-tú-y-un-yo-
ya que me puedes llevar por siempre
a donde arroje el sueño que te nazca,
porque a mí se me crispa la vida
sólo por ti.

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