domingo, 9 de septiembre de 2007

Para Armando desde la insolencia del agua




(“Copas, risas, excesos.”
Joaquín Sabina)



Los errores no existen,
únicamente los encuentros desafortunados,
los lugares prohibidos,
el tiempo menos indicado es lo que existe.

Miras desde la profundidad de tus ojos
incitando a despertar a esa herencia animal,
la que aseguras poseer, porque hoy
te hace falta tanto cariño
y nada
puede mantener en pie la ilusión de alguna casa.

Ya no vas a intentar otra vez olvidar,
te diste cuenta de que es inútil,
un entretenido imposible.
Dejarás que el día se consuma
como lo haces con tu vida,
piensas:
“Es injustificado empapelar mis paredes con
rostros…”,
por eso abres la ventana para que se larguen,
no interesa donde,
importa que se vayan lejos,
más allá del fin del infinito,
para decir en tu soledad despoblada:
“… así te llamaré desde hoy,
así te llamaré en secreto…”,
mientras en tu cabeza escuchas
una oscuridad de risas.

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