
Porque manotea la nada
a todxs parece darles gracia.
Que él escupa a la oscuridad de sus ojos
afilando el borde gastado de esa plateada desesperación,
que cruce un cordel desde los extremos del catre
para hacer su show de equilibrista borracho.
Y las risas cada vez más fuertes
cuando muestra los dientes
en cada sorbo a la necesidad
de ser perro huacho abrigado por el concreto de una ciudad.
Porque pelea con sus fantasmas
en esa soledad masticada
a todxs parece darles gracias.
Ahora
¡APLAUDAN!
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