viernes, 9 de noviembre de 2007

El equilibrista


Porque manotea la nada

a todxs parece darles gracia.

Que él escupa a la oscuridad de sus ojos

afilando el borde gastado de esa plateada desesperación,

que cruce un cordel desde los extremos del catre

para hacer su show de equilibrista borracho.


Y las risas cada vez más fuertes

cuando muestra los dientes

en cada sorbo a la necesidad

de ser perro huacho abrigado por el concreto de una ciudad.


Porque pelea con sus fantasmas

en esa soledad masticada

a todxs parece darles gracias.

Ahora


¡APLAUDAN!

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