jueves, 29 de mayo de 2008

Tampoco lo mal entiendas




Bajo el silencio de tu cuello paseo el anonimato de mi piel,
en el recrudecimiento de la soledad,
donde las manos deshacen la esperanza,
esperanza comenzada como juegos de niñas y niños
el día
que comprendimos la importancia de perdernos del sol.

Dices que se te cae la cara,
igual que al invierno se le cae el cielo,
que no puedes contra eso,
pero si contra mí. Y no me queda más que
recorrer con mi lengua la historia de tu vida.

Mientras por la calle pasa gente, irás a soñar
con dientes en vez de estrellas,
en la herida que es el viento
bajo el último aliento de la ciudad.

viernes, 23 de mayo de 2008

La humedad antes de amanecer



(En homenaje a Pablo)






He resumido la noche en mi mano.





Le escurre


dolor





Le escurre


cansancio





Llega el sueño con tibieza


en el momento, que


no se oyen las sirenas de algún servicio


de urgencia.

jueves, 8 de mayo de 2008

Niño a las tres de la tarde en día de temporal





“Los golpes más
duros no dejan señal”
(Cristina Rosenvinge)



Creí que las hojas caían a razón
de un viento con ganas de asesinarlas.

Mi infancia se condenó,
se condenó
a sentir que las manos cargan con todas las culpas,
y que cada culpa,
deja en el rostro una silenciosa marca.

Descripción











Una de las esquinas de mi cama silba el dolor.

-En el mundo estoy solo-
respiran los árboles.

Caben en las vitrinas
todas las postales de nuestros miedos.

Hoy nos enseñan
los círculos de agua
la clandestinidad de nuestro futuro.
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